miércoles, 21 de octubre de 2015

La educación, la sociedad digital y la Internet de las Cosas (IoT)

internet-de-las-cosasY todos estos procesos se desarrollan en un ambiente computacional interconectado, global e invisible, construido gracias a la continua proliferación de sensores inteligentes, cámaras, software, base de datos, y centros masivos de información en una fábrica de información a nivel mundial conocido como “El Internet de las Cosas” (IoT). Además de la monitorización y manipulación remota, esto permite por ejemplo anotar objetos físicos con datos, descripciones, información contextual, imágenes, enlaces a otros objetos, etc. Un ejemplo de esto son los Asistentes Virtuales (AV), los cuales proporcionan a los usuarios interfaces que reconocen e interpretan la voz humana y las emociones con una precisión increíble para ayudarles en una gran variedad de actividades, como elegir las mejores rutas en vehículo particular, planificar itinerarios turísticos y organizar bandejas de entrada del correo electrónico, entre muchas otras. Además, los AV fomentan la comodidad y la productividad, haciéndolos especialmente atractivos para los escenarios educativos.




Peres, W. y cols. (2015). La nueva revolución digital. De la Internet del consumo a la Internet de la producción. Santiago de Chile:CEPAL

La educación, la sociedad digital y la Internet de las Cosas (IoT)

internet-de-las-cosasCon la Internet, la informática personal, las redes de comunicación y la web 2.0 se posibilitan el despliegue de nuevos entornos personales de aprendizaje y nuevas formas de enseñanza: presencial con TIC, e-learning, b-learning, c-learning, m-learning, p-learning, t-learning y u-learning. Así mismo, al deslocalizarse la educación, es posible desarrollar actividades de aprendizaje autónomo en cualquier momento, dado que la infraestructura se puede llevar encima (tecnología vestible, wearable), a la par que la mayor parte de las actividades de aprendizaje y enseñanza pueden descomponerse para luego secuenciarse de cualquier manera, sin estar sujetas a los horarios, a calendarios, a la disponibilidad de espacios comunes, o a la accesibilidad inmediata de alguna de las partes del proceso educativo (Fernández, mayo 2013).
Surgen entonces los conceptos de microaprendizaje y de aprendizaje ubicuo. El término microaprendizaje (o microlearning) se refiere a formas de aprendizaje de corta duración, interconectadas y asociadas a actividades para aprender microcontenidos (Lindner, 2006). ). Pero estos microcontenidos, no pueden ser concebidos como un producto completo en si, sino que “deben ser desglosados, descontextualizados, para formar las bases de un conocimiento de más largo alcance. Si bien el aprendizaje móvil no se encuentra generalizado en América Latina, recientemente varios países han puesto en marcha distintas iniciativas de aprendizaje móvil (UNESCO, 2012). Algunas de éstas se centran en el aprendizaje no formal e informal para el público general y trabajadores.

El otro término mencionado, el aprendizaje ubicuo (u-learning), es entendido no como un lugar físico, sino como una actividad que se realiza en cualquier lugar y momento, sobre cualquier cosa y por parte de cualquier persona (Cope y Kalantzis, 2009). En esta visión los estudiantes “atraen” el aprendizaje hacia ellos en lugar de que los docentes lo “impongan”. Además, los sistemas de aprendizaje trascienden los muros de las escuelas y hacen participar a los estudiantes y los padres como colaboradores y usuarios del registro y transmisión de significados de forma multimodal transmedia (distintos relatos expresados en lo oral, lo escrito, lo visual, lo sonoro).

Cope, B. y Kalantzis, M. ed. (2009). Ubiquitous Learning. Exploring the anywhere/anytime possibilities for learning in the age of digital media. Illinois: University of Illinois Press. Recuperado de http://ineverycrea.net/comunidad/ineverycrea/recurso/aprendizaje-ubicuo-la-escuela-como-espacio-fisico-/340c2e98-7d75-4023-87a6-3443e2290804 el 01 de abril de 2015.
Fernández, M. (2013). “El aprendizaje difuso y el declive de la institución escolar”. Revista de la Asociación de Sociología de la Educación (6), 2, 150-167. Recuperado de http://www.red-innova.net/publicaciones/revista-de-la-asociacion-de-sociologia-de-la-educacion-rase-volumen--6-numero-2
Lindner, M. (2006). “Use these tools, your mind will follow. Learning in inmersive micromedia & microknowledge environments”. En Research Paper for ALT-C 2006: The Next Generation (Edinburgh, Scotland, September 4-6). Recuperado de http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.98.7263&rep=rep1&type=pdf
Peres, W. y cols. (2015). La nueva revolución digital. De la Internet del consumo a la Internet de la producción. Santiago de Chile:CEPAL
UNESCO (2012). Education for sustainable development. Sourcebook. Paris: UNESCO. Recuperado de http://unesdoc.unesco.org/images/0021/002163/216383e.pdf

La educación, la sociedad digital y la Internet de las Cosas (IoT)

internet-de-las-cosas
El aprendizaje es fundamental para el progreso de la humanidad, para la prosperidad económica, el bienestar social y la realización personal, y para velar por un planeta sostenible. Por lo tanto, debe organizarse sobre la base de un conjunto de principios diferentes, que exige un nuevo sistema educativo, caracterizado por nuevas maneras de organizar el aprendizaje, nuevas formas de evaluación y acreditación, diferentes modelos de inversión y financiamiento, y una infraestructura apta para cumplir estos fines.
La incorporación de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en el proceso educativo, aumenta las posibilidades de desarrollar este nuevo sistema, basado fundamentalmente en el aprendizaje a lo largo de toda la vida; además, tiene el potencial para mejorar el acceso e intensificar y ampliar el proceso de creación del conocimiento. Así mismo, la acción colectiva en las redes sociales y las aplicaciones móviles adquiere un potencial de politización para dar respuesta a problemas urbanos desde la pertenencia a la ciudad y la apropiación de tecnologías. Las aplicaciones se convierten, por ejemplo, en un medio para romper el modelo de intermediación institucional del ciudadano, que ahora amplía su capacidad para intervenir en el gobierno y crear soluciones colectivas fuera de los circuitos tradicionales.
Para que esto se lleve a cabo, el ecosistema digital (Benkler, 2003) debe desarrollar una infraestructura orientada a servicios que sea un recurso público, en otras palabras, un procomún (Ostrom, 2000 y Felber, 2012), caracterizado por una serie de elementos: conocimiento compartido, tecnologías, estándares y protocolos abiertos, cooperación solidaria, nuevos modelos de aprendizaje, nuevos modelo de negocios y nuevas territorializaciones.

En este contexto, la promoción del conocimiento libre tiene como aspecto fundamental el desarrollo de una nueva ciudadanía que concierne a la socialización de los procesos de innovación como expresión de la capacidad del trabajo cooperativo voluntario (Jollivet, 2004). A través de la implantación del software libre y de la promoción de iniciativas imaginativas de conocimiento en la que todos son autores y lectores de una producción (prosumidores), el valor de dicha producción aumenta con el cuadrado del número de participantes (Ley de Metcalfe); y también cuanto mayor es el número de participantes en las comunidades de afectados, mayor es la utilidad de la herramienta para cada uno de ellos y mayor utilidad práctica y relevancia científica tiene la información creada a partir de esa interacción (Ley de Rendimientos Crecientes de Adopción de Brian Arthur, 1989).

Arthur, B. (1989). Competing Technologies, Increasing Returns and Lock-in by Historical Events. Economic Journal, 99, 116-131. Recuperado de http://www.jstor.org./stable/22343208
Benkler, Y. (2003). La economía política del procomún [en línea]. Recuperado de http://biblioweb.sindominio.net/telematica/yochai.pdf
Felber, Ch. (2012). La economía del bien común. Barcelona: Deusto
Jollivet, P. (2004). Anexo 2: Los rendimientos crecientes. En Y. Moulier Boutang et al, Capitalismo cognitivo: propiedad intelectual y creación colectiva. Madrid: Traficantes de Sueños. Recuperado de http://e-derecho.cl/dowloads/capitalismocognitivo.pdf
Ostrom, E. (2000). El gobierno de los bienes comunes. La evolución de las instituciones de acción colectiva. México: Fondo de Cultura Económica.
Peres, W. y cols. (2015). La nueva revolución digital. De la Internet del consumo a la Internet de la producción. Santiago de Chile:CEPAL

viernes, 9 de octubre de 2015

El laberinto de lo posible

Cambiar los estereotipos, superar los obstáculos con la mirada resiliente de la adversidad: la tecnología asistiva al servicio de la inclusión.

La comunicación es una cuestión central para resolver las barreras debidas a la discapacidad. Y tal como lo expresa la Convención sobre los derechos de personas con discapacidad, la comunicación incluye: los lenguajes, la visualización de textos, el Braille, la comunicación táctil, los macrotipos, los dispositivos multimedia de fácil acceso, así como el lenguaje escrito, los sistemas auditivos, el lenguaje sencillo, los medios de voz digitalizada y otros modos, medios y formatos aumentativos o alternativos de comunicación, incluida la tecnología de la información y las comunicaciones de fácil acceso. 

jueves, 8 de octubre de 2015

Nuevos escenarios de aprendizaje

Reflexiones sobre los nuevos escenarios de aprendizaje


En un contexto de cambios económicos y sociales fuertemente mediado por la tecnología, los sistemas educativos en general y la escuela en concreto han perdido gran parte del monopolio de ser el mecanismo de transmisión cultural por excelencia, puesto que las posibilidades de aprender se han multiplicado. En consecuencia, el marco socializador de la actividad educativa en este nuevo paradigma pasa a ser el entorno en su sentido más amplio. Estos cambios, particularmente los relacionados con precariedad de los vínculos humanos tal como lo afirma Z. Bauman (2005), implican desafíos importantes para la ciudadanía. Para Bauman, la educación continua no debería estar orientada únicamente al fomento de las habilidades técnicas y a la formación para el trabajo sino, sobre todo, a formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos, pues un ciudadano ignorante de las circunstancias políticas y sociales en las que vive será totalmente incapaz de controlar el futuro de éstas y el suyo propio.


En el Informe de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI (UNESCO): “La educación encierra un tesoro” y conocido comúnmente como el “Informe Delors” (1996) se describen las líneas maestras por las que transcurrirá el desarrollo de la educación a nivel mundial. En dicho informe se afirma que los cuatro pilares sobre los cuales tiene que cimentarse la educación del siglo XXI son: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.


La expresión de “la sociedad del aprendizaje” fue formulada en 1968 por Robert M. Hutchinson (citado en UNESCO, 2005, p. 61) y también es un principio fundamental en la filosofía educativa de la OCDE. Estos organismos consideran el aprendizaje como motor del desarrollo económico de una nación, y mantienen que la educación debería extenderse más allá del aprendizaje formal (basado en las instituciones educativas tradicionales) y dirigirse hacia centros de aprendizaje informales para apoyar una economía del conocimiento.

Es por ello que la tendencia actual en las teorías del aprendizaje es tratar de integrar los diferentes enfoques, en un intento de explicar el aprendizaje que ocurre fuera de las personas, en ambientes difusos que no están por completo bajo el control del individuo y cuyos contenidos cambian rápidamente.

Al respecto, George Siemens (2004) denominó a este aprendizaje conectivismo, y lo entiende como la forma en que el individuo reorganiza su forma de pensar, de vivir, de comunicarse y de aprender, en una sociedad dominada cada vez más por las TIC y organizada en el marco de la globalización, la complejidad y el conocimiento (Montero, 2011). El conectivismo define factores fundamentales en el aprendizaje, tales como el estudiante, las redes de aprendizaje, la tecnología, la conexión de información especializada y la apertura del conocimiento producto de dicha conexión.

Ahora bien, el aprendizaje efectivo en cualquier contexto o ambiente requiere un diseño apropiado, un manejo correcto y por supuesto, una pedagogía acorde. En las llamadas comunidades de aprendizaje, el acento de este proceso está puesto en la participación conjunta en las experiencias socioculturales y colectivas relevantes y auténticas, por lo que se enfatiza el trabajo cooperativo y la co-construcción del conocimiento (Hernández, 1998), y en consecuencia, el diseño instruccional debe estar orientado a facilitar el proceso de aprendizaje. En tal sentido, el valor de lo abierto se va extendiendo progresivamente. Y abierto no significa sólo gratuito, sino también copiable y reutilizable sin límites para usos educativos, y estos son los Recursos Educativos Abiertos (REA).


Ayuste, Ana; Gros, Begoña y Valdivieso, Sofía. “Sociedad del conocimiento. Perspectiva Pedagógica”. En: García Aretio, Lorenzo (editor) (2012). Sociedad del Conocimiento y Educación. Madrid: UNED. Pag. 17- 39. Recuperado de http://http://www.uned.es/site2012/Ponencias_files/PI%20Sociedad%20del%20conocimiento%20perspectiva%20pedagogica.pdf 
Bauman, Z. (2005). Los retos de la educación en la modernidad líquida. Barcelona: Gedisa
Delors, J. (1996). La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional para la educación en el siglo XXI. Madrid: Santillana
Hernández, G. (1998). Paradigmas en psicología de la educación. México: Paidós
Montero, A. (2011). Conectivismo: Una visión par la comprensión del aprendizaje desde una sociedad digitalizada. Connectivism: Understanding learning in a digitalized society. Revista EDUCARE, (15), 1, enero-abril, págs. 107-129. Recuperado de http://revistas.upel.edu.ve/index.php/educare/article/view/437/197 
Siemens, G. (2004). Conectivismo. Una teoría de aprendizaje para la era digital [en línea]. Recuperado de https://docs.google.com/document/d/1ZkuAzd-x1|9|DgcC1E_XSmPTOk6Gu1K2SEvXtduG3gc/edit 
UNESCO (2005). Hacia las sociedades del conocimiento. Paris Autor. Recuperado de http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001419/141908s.pdf

TIC, educación y cambios sociales

A propósito de Aimee Mullins, sus 12 pares de piernas y "el futuro ya está aquí".

Una excelente lección de resiliencia que proporciona un contundente knockout a los estereotipos me permite una reflexión sobre la influencia de la tecnología en nuestra experiencia diaria, que modifica de manera definitiva nuestros paradigmas sobre el otro y sobre los otros y de cómo aproximarnos en clave de educación.

Ainscow y otros (2001) hablan de las escuelas inclusivas como organizaciones que apuestan por la participación, el respeto mutuo, el apoyo a los que tienen más dificultades de aprendizaje, la sensibilidad y el reconocimiento de los grupos minoritarios, la confianza y las altas expectativas ante las posibilidades futuras de todos los alumnos. Estas escuelas se organizan de tal modo, que crean las condiciones gracias a las cuales cualquier persona puede llevar a cabo un proyecto de vida independiente y participar plenamente en la vida política, social y económica con igualdad de oportunidades en relación con el resto de los miembros del grupo social.
En el año 2006, la UNESCO describió la educación inclusiva como:

Un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los educandos a través de una mayor participación en el aprendizaje, las actividades culturales y comunitarias y reducir la exclusión dentro y fuera del sistema educativo...El objetivo de la inclusión es brindar respuestas apropiadas al amplio espectro de necesidades de aprendizaje tanto en entornos formales como no formales de la educación...(UNESCO, 2006, p.8)

Unos años después, la UNESCO (2012) asume los siguientes criterios orientadores para una clasificación general de buenas prácticas en materia de inclusión de personas discapacitadas: políticas de accesibilidad a la información; estrategias de uso de las TIC en la educación; uso innovador de las TIC (asequibles, accesibles y adaptables); uso de tecnologías asistivas/adaptadas (TA); uso de los recursos educativos abiertos (REA); uso de recursos de software libre y de fuente abierta (FOSS); uso del formato de documento abierto (ODF); y uso de los estándares de accesibilidad Web (W3C).

Todas estas buenas prácticas se enmarcan en las denominadas Tecnologías Sociales (TS) que son aquellas que “comprenden productos, técnicas o metodologías replicables, desarrolladas en la interacción con la comunidad y que representan efectivas soluciones de transformación social” (Dagnino, 2009). De particular importancia a los fines de la inclusión, es la consideración de la Tecnología Asistiva (TA) que se define como “todo elemento de asistencia, parte de un equipamiento o un sistema de productos, adquirido comercialmente, modificado o hecho a medida, que es utilizado para aumentar, mantener o desarrollar las capacidades funcionales del individuo con discapacidad” (Cook y Hussey’s, 2008). Estos autores describen las siguientes tecnologías de apoyo o ayuda: sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (SAAC); tecnologías para la movilidad personal; tecnologías para la manipulación y el control del entorno; y ayudas sensoriales para personas con discapacidad visual, auditiva o táctil.

Una escuela inclusiva debe garantizar la defensa de valores, como la igualdad, la diversidad, la libertad y la autonomía como base de la elaboración de acciones educativas. El desafío es poner en valor esa heterogeneidad, propiciando la construcción de ámbitos de diálogo y encuentro, favoreciendo las instancias para el desarrollo de ciudadanía en espacios más democráticos basados en la convivencia, la diversidad y la equidad. Desde la perspectiva de la pedagogía social y de una sociedad cada vez más informada e informatizada, se deben proponer herramientas que sirvan para construir una cotidianidad creadora de pertenencia e intercambio, con competencias para una convivencia enriquecida por la diversidad, que aborde espacios de encuentro y diálogo para la promoción de acuerdos que sirvan a la convivencia y permitan la superación de los estereotipos.

Ainscow, M., Hopkins, D, Southworth, G. y West, M. (2001). Hacia escuelas eficaces para todos. Manual para la formación de equipos docentes. Madrid: Narcea, S.A de Ediciones. Recuperado de http://books.google.co.ve/books?id=0Nxo5RJHVssC&printsec=frontcover·v=onepage&q&f=false
Cook, A. y Hussey’s (2008). Assistive technologies: principles and practice. Third Ed. St. Louis: Mosby. Recuperado de http://books.google.co.ve/books?id=SU5PAQAAQBAJ&printsec=frontcover·#v=onepage&q&f=false
Dagnino, R. (Ed) (2009). Tecnología social: ferramenta para construir outra sociedade. Campinas, Sao Paulo: Komedi. Recuperado de http://www.itcp.unicamp.br/drupal/files/tec%2020sol%20dagnino.pdf
UNESCO (2012). Education for sustainable development. Sourcebook. Paris: UNESCO. Recuperado de http://unesdoc.unesco.org/images/0021/002163/216383e.pdf
UNESCO (2009). Directrices sobre políticas de inclusión en la educación. Francia: autor. Recuperado de http://unesdoc.unesco.org/images/0017/001778/177849s.pdf

jueves, 8 de mayo de 2014

Los espacios públicos de la modernidad líquida

En Modernidad líquida, Bauman propone una diferenciación de los espacios públicos basándose en unas cateogrías previas de Richard Sennet en El declive del hombre público (como bien apuntan los autores deBilbao y su doble). Es un tema que hemos abordado en este blog desde una perspectiva más urbanística pero que tiene consecuencias más profundas, como vemos. En Islas y Territorio encontrarán una excelente panorámica, así como el el blog de Jose Fariña.

Propuesta de Sennet
  • Espacios públicos civiles: serían lugares de autoafirmación pero también de comunidad como personas que forman parte de una comunidad pública/política, espacios constructores de ciudadanía
  • Espacios públicos no civiles: los espacios públicos más abundantes en la sociedad contemporánea, espacios de multitudes privadas, de individualidades sin suma.
Son categorías, extremas quizá, pero útiles para ordenar ideas y pensar cómo van tomando forma los espacios públicos en las ciudades teniendo a un sentido o a otro.
Aportación de Bauman a los Espacios públicos no civiles, siguiendo la descripción de Jose Fariña:
ESPACIOS ÉMICOS 
La estrategia émica consiste en vomitar, expulsar a los otros considerados irremediablemente extraños, prohibiendo el contacto físico, el diálogo, el intercambio social y todas las variedades de commercium, comensalidad y connubium. El ejemplo de espacio de este tipo que analiza es el de La Défense de París. Lo califica de lugar inhóspito que inspira respeto pero desalienta a la permanencia. Los enormes edificios están hechos para ser mirados, envueltos en cristal no parecen tener ni ventanas ni puertas ni acceso a la plaza. Están en el lugar pero no pertenecen a él, consiguen, hábilmente, darle la espalda. Regularmente filas de hormigas-empleados emergen en riadas de la tierra desde el metro, se despliegan sobre el pavimento y desaparecen engullidos por los edificios.
Esta es la categoría que me arece más complicada de ejemplificar, aunque puedo pensar en algunos lugares de este tipo; sobre todo, en aquellos de dimensiones sobre-humanas, gigantistas y gigantescos al mismo tiempo, en los que de tanta amplitud que ofrecen lo que se consigue en el fondo es una sensación de hostilidad. Es lo que se puede ver, por ejemplo, a la entrada de Vitoria-Gasteiz desde Bilbao, en los nuevos desarrollos del barrio residencial de Lakua, que han sido muy disctudios y aplaudidos al mismo tiempo.
ESPACIOS FÁGICOS
La segunda categoría de espacio público (pero no civil) es el que los consumidores suelen compartir, como salas de concierto o exhibición, sitios turísticos, de actividad deportiva, centros comerciales o cafeterías. Atienden a la segunda estrategia que responde al problema de la ausencia de normas de civilidad. Se puede denominar “desalienación” y consiste en ingerir, en devorar cuerpos y espíritus extraños para convertirlos, por medio del metabolismo, en cuerpos y espíritus idénticos al cuerpo que los ingirió. Los lugares de consumo deben una parte importante de su poder de atracción a la variedad de sensaciones sensoriales. Pero las diferencias están tamizadas, sanitarizadas, con la garantía de no poseer ingredientes peligrosos… y, por tanto, no resultan amenazantes. Ofrecen lo que no se puede encontrar afuera, un equilibrio casi perfecto entre libertad y seguridad. En ellos todos somos iguales, por lo que no hay necesidad de negociar nada ya que compartimos la misma opinión. La trampa es que el sentimiento de identidad común es una falsificación de la experiencia. De este modo, los que han ideado y supervisan los templos del consumo son, de hecho,maestros del engaño y artistas embaucadores, ya que convierten la imagen en realidad.
Respecto a esta categoría, sin duda es la que más clara veo y más fácil de entender y ejemplificar, proque además la creación de espacios fágicos tiene varias ramificaciones. En su momento, por ejemplo, comentamos cómo algunas estrategias de activación del comercio mediante la promoción de los centros comerciales abiertos encierran un peligro de privatización de facto (cuando no de derecho) de la calle y el espacio público. También enEcosistema Urbano publicaban un post esta semana sobre el papel de la gestión privada en la revitalización de los centros históricos (a raíz del caso de Liverpool, pero perfectamente trasladable a otras ciudades donde se han dado procesos más o menos profundos de revitalización mediante estrategias de gentrificación vía agentes privados).
NO LUGARES
Los no-lugares comparten algunas características de los émicos, son ostensiblemente públicos, pero no civiles ya que van en contra de cualquier idea de permanencia, pero se diferencian en que aceptan la inevitabilidad de una permanencia (meramente física) de extraños, incluso prolongada. El truco consiste en volverlos irrelevantes durante el tiempo de permanencia. Aeropuertos, autopistas, anónimos cuartos de hotel, el transporte público… Reducen la conducta del individuo a unos pocos preceptos simples y fáciles de aprender por lo que tampoco funcionan como escuela de civilidad. Como son capaces de colonizar más y más parte del espacio público las ocasiones de aprender el arte de la civilidad son cada vez menores.
Aquí me interesa la idea de las estaciones de tren y de autobús, y compararlas con la imagen que tenemos de losaeropuertos. Es una relación que me hiceron notar hace poco, expresada en términos no técnicos pero muy humanos, sobre la "experiencia" de usar estos espacios. Pero la desarrollaré la próxima semana.
ESPACIOS VACÍOS
Por último, las diferencias también pueden ser borradas. Esto es lo que consiguen hacer los “espacios vacíos”. Estos espacios se caracterizan por estar “vacíos de sentido”. No es que sean insignificantes por estar vacíos, sino que, por no tener sentido y porque se cree que no pueden tenerlo, son considerados no visibles. Son vacíos (invisibles) los lugares de la ciudad por los que no pasamos porque nos sentiríamos perdidos y vulnerables. Aquellos lugares que jamás aparecen en los mapas mentales de algunos ciudadanos.
No voy a ser yo el que quiera añadir nada a lo dicho por Bauman ni por otros expertos de la posmodernidad o del urbanismo, pero no tengo claro dónde encajar otras tipologías como los lugares olvidados, las ciudades abandonadas o los espacios malditos, pero en los tres casos pienso en cómo ganar espacio para el tiempo perdido, o cómo ganar tiempo para los espacios perdidos.
Con todo este repaso -superficial y parcial, como no podría ser menos hablando de posmodernidad- surgen algunas preguntas. ¿Podemos intervenir para mejorar el carácter público de estos espacios? ¿Qué tipo de intervenciones? ¿Efímeras y alternativas? ¿Materiales? ¿Cómo evitar la banalización del espacio?.
Por ejemplo, en la categoría de "no lugares" entren losaparcamientos, lugares hostiles por definición, pero que han recibido atención de algunos arquitectos y diseñadores urbanos que, como Teresa Sapey, autora del parking subterráneo de Chueca y del garaje del Hotel Puerta de América (Madrid) trata de ofrecer con estas propuestas una singularidad propia a un lugar que no está hecho para ser lugar inicialmente, para darle un uso alternativo, una dignidad como espacio (¿un genius loci?) distintivo. A mí, en concreto, estas soluciones me parecen atractivas. Igual que otros diseños menos rupturistas de parkings subterraneos, pero que con un juego de pinturas diferente, unos sensores para ordenar el aparcamietno y con un poco de música dan un mayor sentido al lugar.